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Qué datos guardamos, para qué, cuándo se enseña tu teléfono y qué puedes pedirnos.

Versión del 14 de septiembre de 2026. Si cambia, te la volvemos a enseñar la próxima vez que entres.

En dos líneas

Tu teléfono no sale nunca en una página pública: en el tablón apareces con un alias: un número y tu comarca, nunca tu nombre. Solo se le enseña a una persona concreta, y solo cuando cerráis algo entre vosotros. Ni lo vendemos ni lo cedemos a nadie más.

Responsable del tratamiento

Carlos Jiménez González · NIF 53350029B · C/ Madrid 28, 41804 Olivares (Sevilla) · Correo: hola@agromerka.com

Qué guardamos, según lo que hagas

Si guardas un aviso

Cuando guardas una búsqueda con «avísame cuando haya algo así», guardamos lo que has buscado (la comarca, el cultivo, los kilos) para poder enseñarte lo que encaje. El aviso sale dentro de la web: en «Mis avisos» y en la campana de arriba. No te escribimos ni al móvil ni al correo, y lo borras cuando quieras desde esa misma pantalla.

Si te creas una cuenta

Correo y contraseña (la contraseña la guarda cifrada Supabase; nosotros no la vemos), y en tu ficha: nombre, teléfono, tu pueblo, y qué ofreces y qué buscas. Si tienes cuadrilla o maquinaria y decides salir en el directorio, además el nombre de tu cuadrilla, lo que haces y tu experiencia, que eso sí es público porque lo eliges tú.

Si dejas encendido el aviso por correo

En la ficha se pregunta qué buscas, y con eso te escribimos como mucho un correo al día cuando se publica algo que encaja cerca de tu pueblo. Para eso cruzamos lo que has marcado con los anuncios nuevos, con quien acaba de salir en «Quién trabaja en el campo» y con la distancia entre tu pueblo y el suyo; no se mira nada más y no sale de aquí. Lo que tienes publicado cuenta como lo que buscas aunque no hayas rellenado la ficha: si tienes un lote a la venta, te avisamos del comprador nuevo de lo tuyo.

No se manda hasta que confirmes tu correo, y no hay correo que diga que hoy no hay nada. Lo apagas en tu ficha o de un clic desde el enlace que va al final de cada uno, sin entrar y sin pedir nada a nadie.

Si marcas la casilla de avisos por WhatsApp

Guardamos la frase exacta que leíste, la fecha y tu dirección IP. Es el único sitio de toda la web donde guardamos una IP, y el motivo es justo ese: es la prueba de que dijiste que sí. Si no marcas la casilla no se guarda ninguna.

Todavía no se usa, y puede que no llegue a usarse nunca. Para avisar por WhatsApp hace falta la API de Meta, que no tenemos. El permiso se recoge ahora porque un permiso no se puede pedir hacia atrás: si algún día existiera esa vía, la alternativa sería escribir a gente que nunca dijo que sí. Puedes retirarlo cuando quieras desde tus avisos, y al retirarlo se borran también la frase, la fecha y la IP: no se queda el rastro de un permiso que ya no está.

Si publicas o pujas

Lo que escribas en tus lotes, faenas u ofertas de compra, sus fotos, y el importe y la hora de tus pujas. Los datos del anuncio son públicos; quién eres, no: sales con un alias.

El pueblo de la cosecha se publica si lo rellenas, porque ayuda a vender: quien conoce la zona sabe cómo viene la campaña en cada sitio. Puedes dejarlo en blanco. El nombre de tu finca no se te pide en ningún sitio y no se publica nunca.

Cuándo se enseña tu teléfono, y a quién

Esto es lo más importante de esta página, así que va sin rodeos. Tu nombre y tu teléfono se le enseñan a otra persona concreta, y a nadie más, en estos cuatro casos:

En los cuatro, lo decides tú con lo que haces: si no pujas, no contactas y no te interesas, tu teléfono no lo ve ningún usuario. Guardamos la fecha en que se enseñó cada uno.

Lo comprueba la propia base de datos, no la página web: aunque alguien trastee con el navegador, no puede sacar el teléfono de nadie con quien no tenga algo abierto.

La base legal de esa comunicación es la ejecución del servicio que tú mismo pides (artículo 6.1.b del Reglamento General de Protección de Datos). Pujar, contactar o interesarse por un anuncio es precisamente pedir que se ponga en contacto a las dos partes: sin intercambiar el teléfono, el servicio no existe.

Para qué y por cuánto tiempo

QuéBase legalCuánto tiempo
Tu cuenta y tu fichaEjecución del servicio (6.1.b)Mientras la tengas abierta
Tus anuncios y tus pujasEjecución del servicio (6.1.b)Mientras estén activos
Los tratos ya cerradosObligación legal e interés legítimo4 años desde el cierre
El permiso para publicar por tiTu consentimiento (6.1.a)4 años, como prueba de que lo diste
Tu correo cuando pides que te avisemosTu consentimiento (6.1.a)Hasta que te des de baja, y la baja se guarda como prueba
Lo que buscas, para avisarte por correoTu consentimiento (6.1.a)Hasta que lo apagues en tu ficha o desde el correo
Entrar con tu cuenta de GoogleTu consentimiento (6.1.a)Mientras tengas la cuenta abierta
Los mensajes que os escribísEjecución del servicio (6.1.b)24 meses desde el último mensaje
Tus cuentas de cosecha, si las guardasEjecución del servicio (6.1.b)Mientras tengas la cuenta abierta, o hasta que las borres
Lo que dices que te han pagado, si lo dicesTu consentimiento (6.1.a), con la casillaHasta que lo retires desde tu cuenta; sin cuenta, no se puede retirar

Los cuatro años de los tratos cerrados y de los permisos salen del plazo general para reclamar el cumplimiento de un contrato (artículo 1964 del Código Civil): es el tiempo durante el que una de las partes podría pedirnos que acreditemos qué se publicó y quién lo autorizó.

Quién más ve tus datos

Los tres primeros son encargados del tratamiento: tratan estos datos únicamente por cuenta de AgroMerka y siguiendo sus instrucciones, con el contrato que exige el artículo 28 del Reglamento General de Protección de Datos. Ninguno los usa para otra cosa. Google no es un encargado nuestro: es quien te identifica, y solo si tú se lo pides. Meta tampoco lo es: cuando le escribes a nuestro WhatsApp, esa conversación es tuya con WhatsApp, con las condiciones que ya aceptaste al instalarlo.

Si entras con Google

Es opcional. Está ahí porque crear una cuenta con correo y contraseña obliga a salir de la web a buscar un mensaje, y ese mensaje a veces tarda o se pierde.

Mientras no pulses ese botón, Google no se entera de nada. No hay ningún programa suyo en estas páginas, ni ninguna cookie suya. Al pulsarlo, tu navegador va a la página de Google, tú decides ahí, y vuelve.

Lo que recibimos de Google si aceptas: tu dirección de correo y tu nombre. Nada más. No vemos tu contraseña, ni tus contactos, ni tu correo. Y lo que Google sabe de eso es que ese día entraste en AgroMerka, porque se lo has dicho tú al pulsar.

Puedes retirarle el permiso cuando quieras desde la configuración de tu cuenta de Google, y seguir entrando aquí con tu correo. Borrar tu cuenta de AgroMerka se hace igual que siempre, escribiéndonos.

Los mensajes entre vosotros

Desde el 7 de septiembre de 2026, quien quiere hablar por un anuncio lo hace por la mensajería de AgroMerka. Ya no entregamos el teléfono ni el nombre de nadie, ni siquiera con un trato cerrado: si queréis dároslo, os lo escribís vosotros en el mensaje.

Los mensajes se guardan. Hacen falta para que la conversación siga estando cuando vuelvas, y para poder resolver una denuncia si alguien la pone. Se conservan 24 meses desde el último mensaje de esa conversación, salvo que haya una denuncia abierta sobre ella.

Quién puede leerlos: las dos personas que están en la conversación, y nadie más. La administración de AgroMerka solo entra si hay una denuncia sobre ese hilo, y para resolverla. No los leemos por curiosidad ni los usamos para nada más.

Lo que escribes dentro es cosa tuya. Si pones tu teléfono, tu dirección o el nombre de tu finca, eso viaja al otro porque tú has decidido escribirlo. No lo detectamos ni lo tachamos: sería decidir por ti.

Un mensaje enviado no se puede editar ni borrar, tampoco por nosotros. En un tablón lo escrito es la prueba de lo que se acordó.

Qué le llega al ayudante, y qué no

El ayudante de la web se llama Merka y es un programa, no una persona. Lo mueve la tecnología de Anthropic, así que lo que le escribes en el chat sale de aquí: se le manda a sus servidores para poder contestarte. Lo mismo con lo que dictes al publicar un anuncio.

Lo que no se le manda: ni tu nombre, ni tu teléfono, ni tu correo, ni de qué cuenta eres. Recibe lo que escribes y la página en la que estabas, y nada más. Tampoco se guarda aquí lo que preguntas: de todo eso solo queda un número, cuántas veces se ha abierto el chat, y nunca el texto.

Anthropic está en Estados Unidos, así que hay una transferencia internacional, amparada en las cláusulas contractuales tipo de la Comisión Europea. Según sus condiciones para empresas, no usa lo que se le manda para entrenar sus modelos.

Si le hablas al chat en vez de escribirle

El chat tiene un botón de micrófono. Si lo pulsas, lo que grabas se manda a OpenAI para pasarlo a texto, y lo que vuelve cae en la caja de escribir para que lo leas y lo corrijas: no se envía solo. Se le manda el audio y nada más: ni tu nombre, ni tu teléfono, ni de qué cuenta eres, ni la conversación.

Nosotros no guardamos ese audio en ningún sitio: ni en la base de datos ni como archivo. Entra, se pasa a texto y se suelta. OpenAI está en Estados Unidos —otra transferencia internacional, con las mismas cláusulas contractuales tipo— y, según sus condiciones de API, no lo usa para entrenar sus modelos y lo conserva como mucho treinta días para controlar abusos.

Si prefieres que no intervenga nadie más, escribe en vez de hablar, o usa el micrófono del teclado de tu propio teléfono: eso lo pasa a texto tu móvil y aquí llega escrito.

Si le mandas una foto al chat

El chat tiene un botón para mandar una foto, pensado para un papel que quieras entender: una liquidación, un albarán. Esa foto no se guarda en ningún sitio: no entra en la base de datos, no queda como archivo, y no se puede volver a ver después. Viaja con tu pregunta a Anthropic, que es quien lee la imagen para contestarte, y ahí se acaba. Se achica en tu propio teléfono antes de salir.

Merka tiene dicho que no repita nunca lo que vea de una persona en esa foto: ni nombres, ni DNI, ni números de cuenta, ni teléfonos, ni el nombre del comprador. Contesta a lo que le preguntas con los números del trato (kilos, precio, descuentos) y nada más.

Aun así, la recomendación es la misma de antes y vale doble aquí: tapa con el dedo lo que no haga falta antes de hacer la foto. Lo que no sale de tu teléfono no lo ve nadie.

Y una recomendación de las que se dan de verdad: no le cuentes al chat nada que no le contarías a un desconocido. Para hablar con una persona de AgroMerka está soporte@agromerka.com.

Y nadie más. No cedemos datos a terceros, no los vendemos y no hay publicidad, ni redes sociales, ni analítica de terceros cargando nada en estas páginas.

Las visitas las cuenta la propia web, en su base de datos y sin cookies: se apunta qué página se ha visto y cuándo, sin IP, sin identificador de visitante y sin relacionarlo con ninguna cuenta. No hay dónde guardarlo: esa columna no existe en la tabla.

Y si algo se rompe mientras usas la web, se apunta el mensaje del fallo y en qué página pasó, para poder arreglarlo. Va a esa misma tabla, no a ninguna empresa de fuera. Antes de guardarlo se tachan los teléfonos y correos que el mensaje pudiera arrastrar, y tampoco se guarda tu navegador ni tu móvil.

Cookies y sesión

No usamos cookies de seguimiento ni de publicidad, ni las de la analítica. Si entras con tu cuenta, tu navegador guarda un permiso de sesión (en el almacenamiento local, no en una cookie) para no pedirte la contraseña cada vez. Se borra al salir. Lo que la web apunta en tu navegador, una cosa por una y para qué, está en la página de cookies.

Tus derechos

Puedes pedirnos acceso, rectificación, supresión, limitación, oposición y portabilidad escribiendo a hola@agromerka.com desde el correo de tu cuenta. Tu ficha la puedes cambiar tú mismo en cualquier momento desde «Mi cuenta».

Puedes darte de baja tú mismo, desde «Mi cuenta», sin pedir permiso a nadie ni esperar: se retiran tus anuncios, se borran tus avisos guardados y se borran tu nombre y tu teléfono. Si prefieres pedirlo por correo, también: contestamos en un plazo máximo de un mes, como exige el Reglamento.

Una salvedad, para que no sorprenda: de un trato ya cerrado se conserva constancia durante cuatro años, aunque cierres la cuenta. No es capricho nuestro: la otra parte puede necesitar acreditar qué se acordó, y el plazo para reclamar el cumplimiento de un contrato es ese. Lo que se conserva es la operación, no tu perfil: el resto de tus datos se borra igualmente.

También puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (www.aepd.es).